Luis Sáenz de la Calzada (1912 – 1994) científico y humanista, intelectual y artista, médico estomatólogo, biólogo, académico, profesor universitario, ecologista, actor, pintor, ensayista, poeta... Fue una de las personalidades más inclasificables e interesantes de la historia reciente de la ciudad de León. Inclasificable porque la amplitud de sus inquietudes desafía cualquier intento de categorización o taxonomía; interesante por cómo se condujo durante su complicada peripecia vital, en un siglo en el que España vivió alternativamente momentos convulsos y períodos oscuros, en los que, paradójicamente, dio a luz a una generación de artistas, científicos y literatos casi sin parangón en la historia de nuestro país.

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Delhy Tejero y Saénz de la Calzada: doble rescate

 

Artes&Letras

BRUNO MARCOS 01/03/2019

 

Dos publaciones de Eolas Ediciones rescatan la figura de los pintores Luis Sáenz de la Calzada y Delhy Tejero.

 

Ambas permiten conocer el relato de una época en la historia reciente de España que se ha mantenido opaca, la de los creadores que se educaron antes de la guerra y tuvieron que vivir después de ella

 

Coinciden en la mesa de novedades dos libros de la editorial leonesa Eolas que rescatan a dos pintores que vivieron el siglo XX español intensamente, desde los iniciales años de agitación, llenos de cambios políticos y culturales, hasta el final del franquismo, pasando por la guerra y la postguerra. Se trata de la biografía de Luis Sáenz de la Calzada (León, 1912-1994), realizada por el también pintor Adolfo Álvarez Barthe, y de los diarios de Delhy Tejero (Toro, Zamora, 1904-Madrid, 1968), en edición que ha estado al cuidado de Tomás Sánchez Santiago y María Dolores Vila Tejero.

Ambos artistas vivieron su madurez en la España de la postguerra pero se formaron en el periodo anterior, es decir en la España inquieta de los primeros treinta años del siglo pasado.

 

El trabajo de Adolfo Álvarez Barthe nos presenta la aventura vital de Luis Sáenz de la Calzada, que llevó a cabo sus estudios en el proyecto de reformas educativas de raíz krausista propuestas por la Institución Libre de la Enseñanza. Calzada fue inquilino de la histórica Residencia de Estudiantes y miembro de la mítica compañía teatral La Barraca, dirigida por Federico García Lorca. De esta experiencia dejó testimonio en un libro que apareció en 1976 -publicado por la Revista de Occidente y reeditado en 1998 por la Residencia de Estudiantes y la Fundación Sierra Pambley- en el que plasmó sus vivencias en esos años universitarios con La Barraca, elaborando un relato de primera mano del tiempo inmediatamente anterior a la contienda civil de 1936 y, también, un interesante documento sobre la cultura, el teatro y la juventud de aquel periodo. Un libro que añade además las reflexiones de un hombre de más de sesenta años que se veía superviviente de una guerra y de un tiempo irrecuperable.

 

Sáenz de la Calzada desarrolló, después de la guerra, el resto de su existencia de forma callada en el franquismo, primero trabajando en el Teatro Nacional, rescatado por Luis Escobar para representar autos sacramentales, y luego volviendo a su ciudad natal para ejercer durante décadas la estomatología, sin dejar nunca de pintar y mostrar interés por las humanidades y las ciencias hasta morir en los primeros años noventa, ya bien asentada la democracia.

Su arte quedó adherido a las vanguardias que había conocido en los albores del siglo, tanto es así que aparece en el Diccionario de las Vanguardias en España, apuntando su autor, Juan Manuel Bonet, que Sáenz de la Calzada no produjo obra en el periodo que el libro estudia, pero sus cuadros, de cuatro o cinco décadas después, siguieron siendo los de un hombre de los años treinta. Pinturas oníricas casi siempre, arlequines, ángeles, figuras fragmentadas, fantásticas o durmientes en parajes solitarios, dalinianos o como los de Giorgio de Chirico.

Delhy Tejero, nació ocho años antes que Calzada y eso le permitió observar desde el principio los movimientos tectónicos que en el arte se produjeron al comienzo del siglo pasado en Europa. Se educó en Madrid, en la Escuela de Señoritas, equivalente femenino a la Residencia de Estudiantes fundada por la institucionista María de Maeztu para fomentar la formación universitaria entre las mujeres. Enseguida vio la necesidad de viajar: Tánger, Florencia, Capri, Bruselas, Roma, Nápoles, París… De la mano de Óscar Domínguez entró en contacto con el núcleo central de los surrealistas parisinos de Breton y expuso con Klee, Miró, Chagall, Man Ray, Max Jacob o Remedios Varo entre otros. También tuvo que vivir en un país muy distinto al que vio arrancar con el siglo una vez desencadenada la guerra civil, incluso así siguió trabajando junto a los artistas que, pese al aislamiento cultural de la dictadura, continuaron observando lo que ocurría en la escena internacional y trasladándolo a su obra, como Saura o Miralles.

 

Tomás Sánchez Santiago presenta los diarios de Delhy Tejero advirtiendo que no nos enfrentamos a una obra literaria concebida como tal, sino a un conjunto de escritos espontáneos y privados que no fueron redactados para su publicación. Es esto precisamente lo que les confiere una gran libertad y son un documento excepcional para conocer la sicología de una mujer que, naciendo en el medio rural de principios del siglo XX, fue artista y viajó sola por el mundo. «Lo único que siento -escribe Delhy en uno de los momentos más conmovedores de sus diarios- es el deseo inmenso de vivir. Esta gana, esta sed insaciable de todo. Que no se me llena. Deseo amar mucho, todo me gusta, tengo muchas ganas de cosas, de todo. (…) Es malo ser mediocre en todo pero serlo en arte es insoportable. (…) Siempre tan desordenada, sin estudio, sin nada, rodando de patrona en patrona, con desconfianza de todo el mundo (…) bastante he conseguido, hay que ver lo que significa poder estar sola en el extranjero».

Un camino hacia la soledad

 

La vida de Delhy desde que volvió a Madrid y hasta su fallecimiento fue un camino hacia la soledad. Su personalidad hiperestésica la hizo cada vez más ensimismada y fue acusando el paso del tiempo. Alojada en su estudio del centro de Madrid asistía a las tertulias del café Gijón observando como la fuerza vital de las vanguardias quedaba primero muda en el franquismo y luego daba paso a banales modas artísticas.

 

El acercamiento actual a estas figuras, como las de Sáenz de la Calzada y Delhy Tejero, ha de hacerse en la dirección que plantean estos dos libros, desde lo biográfico hasta la obra y no al revés; no deben analizarse exclusivamente como artistas de una etapa concreta de la historia, porque seguramente sea ya tarde para descubrir sólo su pintura. Hay que aproximarse a ellas como a personalidades cuya biografía de artistas relata una época que ha quedado opaca, la época oscurecida en la que vivieron los creadores que se educaron antes de la guerra y tuvieron que vivir después de ella, los que no murieron en el frente, los que no se exiliaron, los que no fueron a prisión pero tampoco la ganaron.

 

Sus figuras se prestan a ser interpretadas más allá de un análisis convencional de su obra.

LUIS SÁENZ DE LA CALZADA: Un ensayo biográfico

Diciembre 13, 2018 por Think in Spanish

 

En la Residencia de Estudiantes de Madrid  el lunes 10, y en la biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley  de León el jueves 13 de diciembre,  se presentó el ensayo  sobre Luis Sáenz de la Calzada,  escrito por el también pintor leonés Adolfo Álvarez Barthe.

No podrían haber sido otros los escenarios elegidos, teniendo en cuenta la  vinculación del artista leonés con las dos instituciones, tan determinantes ambas, en su formación.

El ensayo de Barthe aborda con  habilidad todas las aristas de la vida y  la obra de Calzada  pero, sobre todo,  contextualiza su  figura. De este modo, la lectura de este libro sumerge al lector en un recorrido intelectual que va desde el nacimiento de la Institución Libre de Enseñanza y  su influyente Krausismo pedagógico hasta la muerte de Sáenz de la  Calzada en 1994,  pasando, desde luego, por  los años  fundamentales de la Residencia de Estudiantes donde  formó parte de la que fuera  la generación de creadores e intelectuales más brillante y fecunda  del siglo XX español; el periodo de escenógrafo y actor en La Barraca de Lorca, la posguerra en el Teatro Nacional y los largos años del franquismo,  a propósito de los cuales,  se ha hablado del “exilio interior” de Calzada,  no sin cierto reduccionismo,  que Barthe  nos aclara.

Álvarez Barthe construye su ensayo biográfico sobre Calzada en torno a tres ejes; a saber:  la cronología vital,  el contexto histórico artístico y las primeras vanguardias a las que se adscribe su obra y la simbología del lenguaje pictórico de Calzada.

A partir del primero, conocemos que Calzada fue pintor, actor,  médico estomatólogo, biólogo, profesor de universidad y poeta, es decir, artista y científico, y tan poliédrica y humanista  personalidad no dejó de ser productiva nunca. Ni siquiera renunció a su  compromiso social, que por razones obvias no pudo ser político, durante los años de la dictadura de Franco.

De acuerdo con el segundo , sabemos que, en la  Residencia de Estudiantes,  Calzada  estudió, conoció  y tomó contacto con artes y ciencias, con  tradición y   vanguardia. Y de las primeras vanguardias,   aunque se reconocen  en su pintura casi todas o su particular realización de todas-escuela de Vallecas, cubismo, surrealismo… -es la Pintura Metafísica  a la que mejor se alinea su lenguaje de pintor que fue, además, científico.

Finalmente, a través del  tercero de los ejes que articulan este ensayo,   nos adentramos en los símbolos recurrentes en la pintura de Sáenz de la Calzada: arlequines, ángeles, rostros de mujer, animales, durmientes… Barthe  nos guía para reconocerlos e interpretarlos  en la pintura del artista, y  de nuevo, desde la tradición de la que forman parte.

Podríamos decir que, formalmente, esos tres ejes vertebran una geometría sin fisuras en la que  narración, argumentación, erudición y exhaustividad de fuentes y citas dan sus frutos en un ensayo de extraordianario rigor intelectual.  Dicho ensayo biográfico conforma el relato esencial sobre Luis Sáenz de la Calzada,  y por ende,  es imprescindible también cuando de los que se trata es de acercarse a las vanguardias artísticas de la primera mitad del Siglo XX español.  Y en aquellas partes en las que el discurso fluye en clave de metáfora,  es, además, excepcional y brillante.  Quizá sea porque lo que  sustenta este libro es  un “diálogo” profundo entre  pintores que han sido llamados  ambos a ser “correas de transmisión”,  es decir, cuando  “importa  lo que se recibe,  cómo se recibe y, después, lo que se destila”.

 

Álvarez Barthe, A. (2018). Luis Sáenz de la Calzada: un ensayo biográfico. León, Eolas Ediciones.

El silencio de Luis Sáenz de la Calzada

 

Fue profeta de lo moderno. Digno representante de la ‘Generación de Plata’, como ‘hijo’ de la Institución Libre de Enseñanza y de la Residencia de Estudiantes, amigo y colaborador de Lorca, el polifacético médico, poeta, pintor y actor Luis Sáenz de la Calzada sigue siendo un gran olvidado. El artista Adolfo Álvazez Barthe le saca del injusto olvido en un libro…

10/12/2018

 

VERÓNICA VIÑAS | DIARIO DE LEÓN

 

La Residencia de Estudiantes era entonces una ‘cátedra’. El ‘faro’ de una España brillante como no lo había sido en décadas, quizá siglos. Un tiempo en el que León estuvo en la vanguardia. Luis Sáenz de la Calzada fue uno de sus alumnos brillantes. Olvidado en su tierra, en un León siempre tan cainita, el Centro Leonés de Arte (CLA), bajo el título El humanismo renaciente, le dedica ahora una retrospectiva, de la mano del también artista leonés Adolfo Álvarez Barthe, que esta tarde presenta en la Residencia de Estudiantes, a las 19.00 horas, el libro que dedica al compañero de Lorca en aquella experiencia excepcional que fue el teatro de La Barraca.

Luis Sáenz de la Calzada. Un ensayo biográfico no es una hagiografía sobre el polifacético médico, pintor, actor y poeta, sino un homenaje a la llamada ‘Generación de Plata’, con Dalí, Buñuel o Lorca como máximos representantes, truncada con el golpe de Estado de 1936 y exterminada con el franquismo atroz, intolerante y yermo. Barthe presenta también el libro en León el jueves, a las 20.00 horas, en la Fundación Sierra-Pambley.

«El personaje es complejo y estuvo muy callado», dice Álvarez Barthe sobre Sáenz de la Calzada, tras superar incontables trabas para ahondar en la personalidad de un intelectual que fue silenciado por la fuerza de la dictadura.

El libro, como muchas buenas historias, fue fruto de la casualidad. El director artístico del Instituto Leonés de Cultura (ILC), Luis García, hombre discreto y gran promotor cultural de la ciudad, le pidió a Álvarez Barthe que diera una conferencia con motivo de la donación del ‘legado’ de Sáenz de la Calzada por parte de sus hijas. Tras la conferencia, tanto Luis García como el editor Héctor Escobar (Eolas), le animaron a darle forma de libro. «Ha sido un trabajo muy gratificante, porque me ha permitido no sólo adentrarme en el personaje, sino ver muchas facetas de León», confiesa el autor.

Sáenz de la Calzada tuvo una vida, sin duda, de novela. Nacido en 1912 en el seno de una familia progresista, se formó imbuido por las ideas de la Institución Libre de Enseñanza y, como la mayoría de sus hermanos, tuvo la suerte de conocer uno de los mejores centros de creación e intercambio científico y artístico de Europa, la Residencia de Estudiantes, un lugar con una intensa actividad cultural y científica que acogió conferencias de las personalidades más brillantes de la época, como Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Stravinsky, Keynes, Calder, Gropius o Le Corbusier,

Por la ‘colina de los chopos’, como bautizó Juan Ramón Jiménez a la Residencia de Estudiantes, pasaron más de 40 leoneses. Fue una extensión lógica de la Institución Libre de Enseñanza, que tuvo en León su principal ‘centro de operaciones’. De hecho, sus fundadores, Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Manuel Bartolomé Cossío, se reunían periódicamente en León.

A Sáenz de la Calzada Federico García Lorca le cambió la vida. Barthe dibuja el paisaje y el contexto que vivirá el alumno leonés en la Residencia de Estudiantes. «Federico tenía doce años más que yo. Cuando lo conocí, él ya había terminado sus estudios e iniciaba yo mi vida de estudiante de Medicina», contaba Sáenz de la Calzada, el único leonés que estuvo con el autor de Bodas de sangre en la emblemática compañía teatral La Barraca durante cuatro años, entre 1932 y el estallido de la Guerra Civil. Para Barthe, estos años son cruciales en la estética de Sáenz de la Calzada. «Sus cuadros», asegura, «parecen bocetos para teatro». El artista leonés llegó a pintar también algún decorado para Buñuel, que al final sufriría un largo exilio en México junto a su arquitecto Arturo Sáenz de la Calzada, hermano de Luis.

Chocolate con Lorca en León

 

«El teatro», según Álvarez Barthe, insufla en el médico leonés «una pasión infinita por todas las artes. «En 1933 estuvimos actuando en León. Representamos Fuenteovejuna y La tierra de Alvar González. Dormimos en el Hotel París y, a la mañana siguiente, al bajar a desayunar, Federico (García Lorca) pidió con toda seriedad a la señorita que nos sirviera ‘un chocolate chorpatélico, con un poco de ronronquelia’. No es difícil de imaginar la cara de la pobre camarera», contaba Sáenz de la Calzada.

La mayor parte de los intelectuales de su época que no perecen en la guerra tendrán que buscar refugio en otros países. A Luis Sáenz de la Calzada le salva Luis Escobar, marqués de las marismas del Guadalquivir y conocido por sus papeles en La escopeta nacional y Patrimonio Nacional, de Luis García Berlanga. «No se puede olvidar que yo perdí la guerra. Y me tocó perderla aquí, en León», contaba. «Luis Escobar me salvó la vida en aquellos momentos tan terribles. Dionisio Ridruejo le había encargado la fundación de la Compañía de Teatro Nacional y que había pedido que recorriera las ciudades y los pueblos representando autos sacramentales. Luis Escobar, entonces, necesitado de actores, me llevó con él a la compañía. Pasado el tiempo alguien de León me aseguró que mi vida se había salvado al haber marchado con Luis Escobar. Por ello, debo considerarle mi salvador».

Sáenz de la Calzada, que llegó a licenciarse en Biología y aprendió alemán para poder leer a los filósofos germanos, llevó a cabo con ironía un singular estudio de la mandíbula de San Juan Bautista que se preserva en San Isidoro. Álvarez Barthe considera fundamental «poner en valor a un imprescindible de León». Le sorprende que, tras numerosas entrevistas, «nadie me ha hablado mal de él». Sáenz de la Calzada fue fundador del CCAN en los setenta, un club que, además de amante de la naturaleza, era lugar de intercambio de libros prohibidos y donde se fraguaron los cuadros del aún no legalizado Partido Comunista.

Sáenz de la Calzada, que no ha tenido un reconocimiento a la altura de su talento, confesaba al filo de los 76 años: «Ya no me llaman como antes, pero tengo dos conferencias este verano. Por ahora, no me han marginado. Quien no tenga una vida interior, quien no tenga bastante con la soledad para sobrevivir, se encontrará arrinconado».

Referente cultural de la segunda mitad del siglo XX en León, la obra de Sáenz de la Calzada ha sido poco exhibida. Toda su obra, desde la más metafísica a la surrealista, representa el propio exilio interior del artista.

Joaquín Revuelta | 13/12/18 LNC de león

 

Adolfo Álvarez Barthe:

"No hay cuadro suyo que no tenga tintes literarios"

 

El comisario de la exposición sobre Luis Sáenz de la Calzada que acoge el CLA presenta este jueves un ensayo sobre su figura en la Fundación Sierra Pambley

La poliédrica figura del leonés Luis Sáenz de la Calzada es analizada por Adolfo Álvarez Barthe en el libro ‘Luis Sáenz de la Calzada. Un ensayo biográfico’ (Eolas ediciones), que el pasado lunes era presentado en la Residencia de Estudiantes en Madrid y este jueves, a partir de las 20:00 horas, tendrá su puesta de largo en la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley de la capital leonesa, en un acto en el que el autor estará acompañado por la historiadora del arte Koré Escobar y por el editor de Eolas, Héctor Escobar. La edición de este libro sirve de complemento a la exposición retrospectiva ‘Calzada. El Humanismo Renaciente’, comisariada por el propio Álvarez Barthe y por Luis García, director del Departamento de Arte y Exposiciones del ILC, que desde el pasado 23 de noviembre y hasta el 20 de enero de 2019 puede visitarse en el Centro Leonés de Arte.

Álvarez Barthe comenta que cuando recibió el encargo de comisariar la exposición lo primero que pensó es que una figura tan poliédrica como Luis Sáenz de la Calzada era muy difícil de representar en una exposición. «Lo bueno es que él sí tiene varios ejes conductores en toda su vida. El primero es que este hombre viene de lo que entonces fue un León muy influido por la Institución Libre de Enseñanza. Él nace en el seno de una familia contagiada de entusiasmo institucionista. Su padre envía a sus siete hijos a la Residencia de Estudiantes en Madrid y allí reciben todo el gran legado del institucionismo. Entonces aquello estaba dirigido por Alberto Jiménez Fraud y allí conoce a Bartolomé Cossío, gente muy vinculada a León además, porque la Institución Libre de Enseñanza –por eso esta exposición también es necesaria– tuvo una enorme presencia en la provincia, hasta el punto de que el mayor número de alumnos que recibe la Residencia de Estudiantes en Madrid pertenece a la provincia de León», sostiene Álvarez Barthe, que recuerda que la Fundación Sierra Pambley es de inspiración institucionista y que Sáenz de la Calzada es en realidad «una correa transmisora al recibir y posteriormente destilar todos esos valores del institucionismo».

 

 Portada del ensayo sobre Sáenz de la Calzada. | EOLAS EDICIONES

El comisario junto a Luis García de la exposición ‘Calzada. El Humanismo Renaciente’ y autor de la publicación que este jueves se presenta en la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley está convencido de que no solo se le debe a Luis Sáenz de la Calzada esta amplia retrospectiva de su obra sino que «todos debemos sentirnos herederos y deudores del probablemente mejor León que ha existido, y no estoy hablando de un León poseedor del Grial, de un León fantasioso y fabulesco, sino de un León histórico y real, truncado por la Guerra Civil, pero luego sostenido muy dignamente por las personas que intervinieron en aquel proyecto. Si queremos ser herederos de algo bueno es sobre todo de esto, por eso creo que desde los medios de comunicación debéis dar la relevancia que merece no tanto la exposición como el personaje, porque es nuestro único vínculo con probablemente la única época en León donde se vivió una reforma pedagógica revolucionaria», asegura.

 

El autor del ensayo reconoce que todos los hermanos de Luis Sáenz de la Calzada se vieron igualmente imbuidos por el espíritu institucionista. «Arturo Sáenz de la Calzada, al que León también le debe una gran exposición, entre otras cosas porque fue Premio Nacional de Arquitectura en 1935, se vio obligado a exiliarse en México y allí fue el artífice de los decorados de las películas que Luis Buñuel realizó en ese país. Ya digo, es una familia de sello institucionista, en la que unos se vieron abocados al exilio y en el caso de Luis, después de estar en La Barraca, pudo enmascararse en el Teatro Nacional, al que le llama Luis Escobar, y desarrollar su labor como actor profesional hasta 1948».

 

Preguntado por qué campo de los muchos que cultivó Sáenz de la Calzada en vida merece ser recordado, Álvarez Barthe remite a una afirmación del polifacético personaje que reconoce que nunca renunciaría a ser pintor. «Él aprende pintura con José Moreno Villa en la Residencia de Estudiantes. Moreno Villa era pintor, bibliotecario, archivero y hombre muy obsesionado con los emblemas. Esa faceta emblemática la recoge de Moreno Villa Luis Sáenz de la Calzada, por lo que no hay cuadro suyo que no tenga tintes literarios», reconoce el comisario de la muestra, que del mismo modo asegura que en la literatura de Sáenz de la Calzada «hay tintes pictóricos y también científicos».

 

Sobre el ensayo publicado por Eolas Ediciones que fue presentado el pasado lunes en la Residencia de Estudiantes, su autor se mostró muy satisfecho de que le acompañara en el acto en Madrid Ana María Arias de Cossío, catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta de la Fundación Jiménez Cossío. La elección de la Fundación Sierra Pambley para la presentación de este jueves en León está más que justificada, «no solo por su estrecho vínculo con la Institución Libre de Enseñanza sino también por el hecho de que Sáenz de la Calzada fue vocal cuando la Fundación recuperó la facultad para nombrar su patronato, no el secuestrado en el año 1936», comenta Álvarez Barthe, que también quiere destacar el hecho de que Luis Sáenz de la Calzada fue el primer presidente que tuvo el CCAN, «que entonces servía sobre todo para intercambiarse libros prohibidos y organizar los cuadros del Partido Comunista, porque él también tiene detrás una importante labor política».

Barthe desvela en un ensayo biográfico la poliédrica personalidad de

Sáenz de la Calzada

tamtampress 13 de diciembre de 2018

Por CAMINO SAYAGO

 

El pintor Adolfo Álvarez Barthe rescata del olvido a uno de los grandes humanistas que ha dado la ciudad de León, Luis Saénz de la Calzada, en un libro publicado por Eolas que se sumerge en su poliédrica biografía. La editorial eligió para su presentación la mítica Residencia de Estudiantes (Madrid), de la que el intelectual leonés fue alumno. Ahora la cita se traslada a la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley (León), de la que fue patrono en la restauración democrática. Será este jueves 13 de diciembre, a las 20:00 horas.

‘Luis Saénz de la Calzada, un ensayo biográfico’. Es el título de este trabajo de investigación del pintor Adolfo Álvarez Barthe con el que busca resaltar la poliédrica personalidad del artista leonés, justo a un cuarto de siglo de su muerte y a través de 24 aproximaciones a su obra y persona, que desvelan muchas de sus desconocidas facetas. Para Barthe, este es el punto de partida de su inmersión en este personaje imprescindible en la historia de León y que le ha llevado a plantearse su relación con la vanguardia, tanto nacional como internacional, la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes. “Entrevistando a quienes lo conocieron y trataron, uno advierte que formó parte de muchos de los herméticos círculos culturales de la ciudad de León que suelen negarse los unos a los otros. En ese sentido, Calzada representaría el papel mediador entre tantas incomunicables facetas del diamante cultural que es nuestra provincia”.

Calzada frecuentó la madrileña Residencia de Estudiantes; formó parte, dirigido por Federico García Lorca, del elenco de actores de La Barraca; se sumó a las vanguardias que, durante los años veinte y treinta, se ensayaron en Madrid; sobrevivió, enmascarado en el Teatro Nacional, a la Guerra Civil y a una dura posguerra; y durante el franquismo se convirtió en un poeta secreto. “Su papel al final del franquismo fue determinante. Nombrado primer presidente del CCAN a principios de los setenta, defendió los intereses ecológicos de la provincia leonesa a la vez que organizó un eficaz circuito de préstamo de libros entonces prohibidos y promovió el ordenamiento de los cuadros directivos de los partidos de izquierdas”, detalla Barthe.

Además Luis Saénz de la Calzada practicó la odontología y el magisterio universitario en León, ciudad en la que ejerció sus muchas vocaciones mientras preparaba el camino de la transición democrática.

“El estudio de su figura pone en evidencia las fórmulas narcotizantes de otros estudios, como el del Santo Grial, que no tienen nada de históricos, mientras que la gestión de la Institución Libre de Enseñanza (demonizada durante la guerra civil y el franquismo nacional católico) revolucionó pedagógicamente nuestra provincia. Cada cual elija el León del que quiere o se siente deudor”.

El libro, publicado por la editorial Eolas con la colaboración de la Diputación de León, se presentó en Madrid el pasado 10 de diciembre, en la mítica Residencia de Estudiantes lugar en el que Calzada nació para el conocimiento y para las artes. En esa ocasión Barthe estuvo acompañado por Ana María Arias de Cossío, Catedrática emérita de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. En León, contará con Koré Escobar, responsable del Departamento de Registro del MUSAC.

Algunas claves de su obra

 

En la obra de Saénz de la Calzada, como en su personalidad, afloran las experiencias vitales que marcaron toda su trayectoria. Y una de ellas fue su paso por el Teatro Nacional (como actor y escenógrafo profesional) durante la inmediata posguerra, vital para entender algunas de las claves de su pintura. “En esta etapa colaboró con los grandes figurinistas de la época (todos escondidos y enmascarados en la compañía teatral dirigida por Luis Escobar): José Caballero, Víctor Cortezo y Juan Antonio Morales”.

Su interés y curiosidad por los descubrimientos científicos también fueron fundamentales para enriquecer su discurso. “ No descuidó jamás el estudio de las novedades de la ciencia, sobre todo lo que concierne a la Biología y a la Física, con lo cual su lenguaje artístico, si bien anclado en las vanguardias de los años veinte y treinta, evolucionó para poder ilustrar las teorías de la relatividad de Einstein y la de incertidumbre de Heisenberg”.

Webs de las fuentes

     En la persona de LUIS SÁENZ de la CALZADA (1912-1994) se cifra una provincia de León influida por la Institución Libre de Enseñanza que, para los más avisados y memoriosos, ya sólo se celebra en algunos nombres del callejero leonés. Y, sin embargo, gracias a los principios institucionistas León participó en un proyecto de reforma pedagógica que desarrolló poderosos vínculos con la capital de España. Calzada frecuentó la madrileña Residencia de Estudiantes; formó parte, dirigido por Federico García Lorca, del elenco de actores de La Barraca; se sumó a las vanguardias que, durante los años veinte y treinta, se ensayaron en Madrid; sobrevivió, enmascarado en el Teatro Nacional, a la Guerra Civil y a una dura posguerra; durante el franquismo se convirtió en un poeta secreto; practicó la odontología y el magisterio universitario en León, ciudad en la que ejerció sus muchas

 vocaciones mientras preparaba el camino de la transición democrática.

     La exhibición de su obra pictórica plantea algunos problemas. En primer lugar, no es fácil determinar un itinerario cronológico, pues Calzada no databa sus obras, salvo aquellas que hacían de la fecha de ejecución la clave de la pieza. Tampoco disponemos de registros suficientes y solventes para establecer la diacronía de su trabajo. Así que hemos optado por una solución sincrónica, reagrupando lienzos, tablas y papeles alrededor de los temas que, durante su dilatada experiencia artística, no dejó de tratar: arlequines y ángeles como seres mediadores, animales que reflejen mitos y nos instruyan sobre la evolución convergente, ojos heterotópicos, seres durmientes, lo mistérico en la mujer, la máscara y el teatro, lo enigmático del círculo, los autorretratos como emblemas y la pervivencia del legado artístico de sus amigos fallecidos.

     Otro problema añadido es la multiplicidad de formatos, técnicas y soportes utilizados. La solución que ofrecemos, para el montaje de la exposición, consiste en aceptar resignadamente tal variedad y mostrarla con la deliberada intención de abundar en las muchas vocaciones de Calzada. Algunos dibujos parecen ilustraciones de tratados científicos, mientras que no pocos cuadros le deben tanto a las primeras vanguardias y a su experiencia teatral como a las nuevas teorías científicas. Al fin y al cabo, Calzada sintió como misión, al igual que todos los sabios, la celebrada unión alquímica de los contrarios: la de estilos artísticos que se excluían, la de épocas de España que se negaban la una a la otra y la de una ciencia que se apartaba de las humanidades.

 

Adolfo Álvarez Barthe

 

FOTOS EXPOSICIÓN, INAUGURACIÓN Y VISITAS GUIADAS

HOMENAJE A LUIS SÁENZ DE LA CALZADA

 

El pasado día 2 de diciembre tuvimos la suerte de asistir a una visita guiada a la exposición de pintura “Calzada” en el edificio del Centro Leonés de Arte en la calle Independencia de León. La visita estaba preparada para nosotros, los miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León, por el Espacio Cultural y dirigida por el comisario de dicha exposición y amigo de la asociación, D. Adolfo Álvarez Barthe (www.adolfoalvarezbarthe.com). Allí nos encontramos un buen número de socios, deseosos de saber.

 

Disfrutamos doblemente en aquella visita: primero, por tener la ocasión de conocer directamente la obra pictórica de Luis Sáenz de la Calzada, leonés de pro y desconocido hasta ahora para la mayoría de nosotros, con una muestra amplia y rica de sus cuadros y, segundo, por poder entrar en el significado y en la técnica de un pintor de la mano de otro pintor que le conoció en su juventud y sabe cuál es el trasfondo y el sentido de cada uno de los temas.

Calzada, humanista de amplio recorrido, fue médico y estomatólogo que ejerció en León, biólogo, profesor universitario, actor miembro del equipo de la Barraca de García Lorca en su juventud, comprometido con sus ideas y alumno de la Residencia de Estudiantes en Madrid, donde convivió con lo más significativo de la generación del 27. Y, naturalmente, además de todas esas dedicaciones, sorprende la amplitud y la profundidad de su obra pictórica.

 

Adolfo Álvarez Barthe, con gran erudición y claridad, nos explica brevemente los datos biográficos que condicionan la obra. La relación de Calzada en su época universitaria con la Institución Libre de Enseñanza, con conexiones leonesas y con gran afán de modernizar la enseñanza y las manifestaciones culturales, le marcan desde su juventud.

 

En cuanto a la obra pictórica expuesta, nos hace notar el comisario el profundo sentido de cada cuadro y su encaje en los estilos de la época. Se le puede asimilar a la llamada Escuela de Vallecas de los años 20 porque mantiene con ellos el mismo tipo de lenguaje pictórico que responde al estilo de las primeras vanguardias, cubismo y surrealismo, donde queda anclado sin evolucionar, muy conscientemente, a otros estilos de la época que luego no tuvieron tanto eco.

 

La exposición está didácticamente presentada con el fin de poder dar a conocer los distintos temas que fueron tratados por Calzada. Empezamos viendo las estructuras arquitectónicas que idearon algunos miembros de la llamada Escuela de Vallecas y que ilustra claramente la obra “Forma”. Después, los arlequines, tan repetidos y con tantos significados. Los ángeles, que aparecen en poesías, relatos y pinturas de la generación del 27 y que Calzada plasma una y otra vez. Los animales y el bestiario, desde los caballos a los pájaros. Las figuras femeninas, variadas, sutiles, soñadoras y delicadas unas y originales y creativas otras como la que titula “El mecanismo de la Asunción”.

 

Al final entendemos el significado del juego de las bolas entre los dedos en “malabarista” y el sentido de los “ojos heterotópicos”, cuando hay varios repetidos y están fuera de sitio. Sin una buena explicación como la que hemos tenido nos habríamos perdido la esencia de esta exposición. Gracias a Adolfo por desentrañarnos los misterios de la pintura de Calzada.

 

Charo Barrientos

Sáenz de la Calzada cabalga de nuevo

MARCELINO CUEVAS 23/11/2018 LEÓN

 

Luis Sáez de la Calzada fue médico, poeta, actor, pintor, político… fue, en definitiva, uno de los personajes más importantes de la cultura leonesa en el siglo XX. Ha pasado ya mucho tiempo desde su desaparición, pero nunca es tarde para recobrar su figura, para poner en valor su recuerdo. Esta tarde, bajo los auspicios del Instituto Leonés de la Cultura de la Diputación Provincial, se inaugura una magna exposición de su obra pictórica, titulada Calzada. El humanismo renaciente. Y se anuncia la pronta presentación de un libro que glosa la figura de Sáez de la Calzada y que contiene un profundo estudio biográfico del personaje, a cargo del pintor también leonés Adolfo Álvarez Barthe.

La biografía de Adolfo Álvarez Barthe será presentada en la madrileña Residencia de Estudiantes el día 10 de diciembre; y en León, el 13 del mismo mes en la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley. En el libro Barthe intenta entender «en qué marco nace Calzada, que fue un marco bajo la influencia de la Institución Libre de Enseñanza, a la que el padre de Calzada envió a estudiar a sus siete hijos».

La exposición ha sido comisariada por Adolfo Álvarez Barthe y Luis García, quien explica: «El motivo de la muestra, es hacer público el reconocimiento y agradecimiento de la Diputación de León por la importante y significativa donación de obras del artista —que no se encontraba representado en la colección adecuadamente— y que la familia de Luis Sáenz de la Calzado realizó a los fondos de la colección de Arte Contemporáneo de la Diputación de León ILC. Un conjunto amplio integrado por 31 obras pictóricas de gran valor artístico y destacada significación, algunas de las cuales participaron en la gran retrospectiva que de su obra se realizó en Madrid en las salas del Cuartel del Conde Duque, también un mural al temple y varios cuadernos, pequeños manuscritos con varios dibujos y apuntes, hasta un total de 75 obras diversas».

Sobre Calzada comenta Adolfo Álvarez Barthe: «Frecuentó la madrileña Residencia de Estudiantes; formó parte, dirigido por Federico García Lorca, del elenco de actores de La Barraca; se sumó a las vanguardias que durante los años veinte y treinta se ensayaron en Madrid; sobrevivió, enmascarado en el Teatro Nacional, a la Guerra Civil y a una dura posguerra; durante el franquismo se convirtió en un poeta secreto; practicó la odontología y el magisterio universitario en León, ciudad en la que ejerció sus muchas vocaciones mientras preparaba el camino de la transición democrática».

Obras sin tiempo

 

Álvarez Barthe dice sobre la exposición que hoy se inaugura: «La exhibición de su obra pictórica plantea algunos problemas. En primer lugar, no es fácil determinar un itinerario cronológico, pues Calzada no databa sus obras, salvo aquellas que hacían de la fecha de ejecución la clave de la pieza. Tampoco disponemos de registros suficientes y solventes para establecer la diacronía de su trabajo. Así que hemos optado por una solución sincrónica, reagrupando lienzos, tablas y papeles alrededor de los temas que, durante su dilatada experiencia artística, no dejó de tratar: arlequines y ángeles como seres mediadores, animales que reflejen mitos y nos instruyan sobre la evolución convergente, ojos heterotópicos, seres durmientes, lo mistérico en la mujer, la máscara y el teatro, lo enigmático del círculo, los autorretratos como emblemas y la pervivencia del legado artístico de sus amigos fallecidos». Resume el pintor e intelectual: «Al fin y al cabo, Calzada sintió como misión, al igual que todos los sabios, la celebrada unión alquímica de los contrarios: la de estilos artísticos que se excluían, la de épocas de España que se negaban la una a la otra y la de una ciencia que se apartaba de las humanidades»

J.R. | 26/11/2018 La Nueva Crónica

 

Una persona singular dentro del espacio creativo del León de postguerra

 

Pintura El Centro Leonés de Arte acoge hasta el 20 de enero de 2019 una exposición dedicada a la figura de Luis Sáenz de la Calzada, que reúne 76 obras

 

'Calzada. El Humanismo Renaciente’ es el título de la exposición que el pasado viernes se inauguró en el Centro Leonés de Arte (CLA) dedicada a la figura del médico, pintor, actor, profesor universitario, biólogo y escritor de variados géneros, Luis Sáenz de la Calzada (1912-1994), inauguración que contó con numeroso público y la presencia de miembros de la familia del artista, además del director del Departamento de Arte y Exposiciones del ILC, Luis García, y del comisario de la exposición, Adolfo Álvarez Barthe, autor asimismo de un libro que profundiza en la biografía de Sáenz de la Calzada, incorporando nuevos planteamientos y enfoques de su figura en relación con las conexiones con la vanguardia española, con la Institución Libre de Enseñanza, la residencia de Estudiantes, La Barraca, Alberto Sánchez o García Lorca, entre otros muchos intelectuales de la época.

De Chirico a Alberto Sánchez

 

Para Luis García, mucho podría hablarse de cómo destacó en tan diversos campos, pero Calzada dijo de sí mismo que su vida carecía de importancia y que se consideraba como "un simple eslabón, muy poco importante –tal vez necesario– en esta apasionante cadena vital que se iniciara hace cuatro mil millones de años".

 

Su obra –sostiene García– se encuentra dentro del territorio de la recuperación y construcción de la forma, a partir de la disolución de las formas planteadas por el cubismo, tomando su pintura dos enfoques muy característicos de la época, una vertiente que procede del mundo italiano clásico revisado, con derivas hacia la pintura metafísica de Georges de Chirico y por otro el territorio del neosurrealismo Picassiano y específicamente de Alberto Sánchez, si bien es cierto que la carga simbólica, crítica, e incluso la tensión expresionista surge con intensidad en muchas de sus obras de forma subyacente o explícita.

 

Sin duda, una muestra que nos facilitará una aproximación a una persona singular dentro del espacio creativo e intelectual de León en la postguerra española Por su parte, Adolfo Álvarez Barthe, comisario de la exposición, considera que la exhibición de su obra pictórica plantea algunos problemas. "En primer lugar, no es fácil determinar un itinerario cronológico, pues Calzada no databa sus obras, salvo aquellas que hacían de la fecha de ejecución la clave de la pieza. Tampoco disponemos de registros suficientes y solventes para establecer la diacronía de su trabajo. Así que hemos optado por una solución sincrónica, reagrupando lienzos, tablas y papeles alrededor de los temas que, durante su dilatada experiencia artística, no dejó de tratar: arlequines y ángeles como seres mediadores, animales que reflejen mitos y nos instruyan sobre la evolución convergente, ojos heterotópicos, seres durmientes, lo mistérico en la mujer, la máscara y el teatro, lo enigmático del círculo, los autorretratos como emblemas y la pervivencia del legado artístico de sus amigos fallecidos".

 

Para Luis García se trata de una muestra de gran interés para la cultura leonesa, que se encuadra perfectamente dentro de la vertiente de trabajo del Departamento de Arte y Exposiciones dedicada a la recuperación de artistas leoneses de relevancia en el ámbito de la pintura. "Sin duda, una muestra que nos facilitará una aproximación a una persona singular dentro del espacio creativo e intelectual de León en la postguerra española".

El CLA recupera la obra pictórica

del artista e intelectual leonés Luis Saénz de la Calzada

 

Por CAMINO SAYAGO

 

Desde el 23 de noviembre y hasta el 20 de enero el Centro Leonés de Arte CLA acogerá la retrospectiva ‘Calzada. El Humanismo Renaciente’, dedicada a este creador leonés de gran relevancia nacional. Está integrada por 152 piezas– pintura, dibujos y serigrafía- y gran parte de ella la forman los fondos correspondientes a la donación que realizó la familia de Luis Sáenz de la Calzada (1912 – 1994) a la Diputación de León en 2016. La inauguración tendrá lugar este viernes 23 de noviembre a las 20:00 horas.

En total la exposición reúne 76 obras, 62 pinturas, 13 dibujos y 1 serigrafía. De los fondos correspondientes a la donación de la familia -75 obras entre pinturas y dibujos, y un mural- se han seleccionado 31 obras, algunas de las cuales formaron parte de una gran retrospectiva que se realizó en Madrid en las salas del Cuartel del Conde Duque. Además se suman varios cuadernos, pequeños manuscritos con varios dibujos y apuntes, hasta un total de 75. Otras 45 obras corresponden a obras cedidas temporalmente por coleccionistas privados y familiares del artista.

La muestra, comisariada por Adolfo Álvarez Barthe y Luis García Martínez, recorre aunque no de forma cronológica diferentes etapas de la pintura de Luis Saénz de la Calzada y se inscribe en el programa que lleva a cabo el Departamento de Arte y Exposiciones del ILC para recuperar a los artistas leoneses más destacados del ámbito de la pintura, que en este caso condensa, además, una larga trayectoria y una gran proyección nacional e internacional.

Luis Saénz de la Calzada fue una persona atípica en el ambiente creativo e intelectual del León de la postguerra. Fue actor, pintor, médico, profesor universitario, biólogo y escritor. Un humanista. Estudió en la Residencia de Estudiantes de Madrid entre 1929 y 1936 y se identificó con los valores de la Institución Libre de Enseñanza. Mantuvo una estrecha relación con importantes figuras del momento, entre ellas Federico García Lorca, con el que trabajó como actor en la Barraca y el escultor Alberto Sánchez, fundador de la Escuela de Vallecas; también otros muchos artistas, como el pintor Benjamín Palencia. “El motivo de la muestra es hacer público el reconocimiento y agradecimiento de la Diputación de León por la importante y significativa donación de obra s del artista (que no se encontraba representado en la colección adecuadamente) que la familia de Luis Sáenz de la Calzada realizó a los fondos de la colección de Arte Contemporáneo de la Diputación de León”, explica Luis García, responsable del Departamento de Arte y Exposiciones del ILC.

La producción pictórica de Saénz de la Calzada se sitúa en el territorio de la recuperación y construcción de la forma. “A partir de la disolución de las formas planteadas por el cubismo, su pintura adopta dos enfoques muy característicos de la época, una vertiente que procede del mundo italiano clásico revisado, con derivas hacia la pintura metafísica de Georges de Chirico y por otro el territorio del neosurrealismo Picassiano y específicamente de Alberto Sánchez, si bien es cierto que la carga simbólica, crítica e incluso la tensión expresionista surge con intensidad en muchas de sus obras de forma subyacente o explícita”.

Un ensayo biográfico

 

Además de la producción de esta exposición en el CLA, la institución provincial colabora en una publicación con la editorial Eolas, que recoge la investigación que sobre el intelectual ha realizado el artista plástico Adolfo Álvarez Barthe. Un libro que lleva por título ‘Luis Saénz de la Calzada, un ensayo biográfico’. “Este libro es el resultado de años de trabajo, de investigar documentación muy diversa sobre su figura. Supone también un complemento de la exposición, una inmersión en su biografía que me ha llevado a plantearme su relación con la vanguardia, tanto nacional como internacional, así como con la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes”, asegura su autor.

El libro se presentará en Madrid el próximo 10 de diciembre, en la mítica Residencia de Estudiantes. En esta ocasión Barthe estará acompañado por Ana María Arias de Cossío, Catedrática emérita de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. En León, la presentación tendrá lugar el 13 de diciembre en la Fundación Sierra Pambley y contará con Koré Escobar, responsable del Departamento de Registro del MUSAC.

Luis Saénz de la Calzada y Federico García Lorca en La Barraca.

VIDEO EN LA EXPOSICIÓN

El Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto Leonés de Cultura le informa de las actividades previstas para el próximo sábado día 11 de noviembre a las 17,30 h. en el Centro de Interpretación del Clima de La Vid de Gordón con motivo de la exposición “Estratos Fracturados”

 

Conferencia de Adolfo Álvarez Barthe sobre el intelectual y pintor

Luis Sáenz de la Calzada

 

(Una nueva visión que aporta enfoques de gran interés sobre la figura del artista)

 

La actividad es gratuita hasta completar el aforo

 

 

Luis García Martínez

Director del Departamento de

Arte y Exposiciones

Instituto Leonés de Cultura

«A Sáenz de la Calzada hay que estudiarle como pintor español»

 

MARCELINO CUEVAS | LEÓN

 

Parece milagroso pero es una auténtica realidad. El Centro de Interpretación del Clima de La Vid de Gordón sigue manteniendo un interminable programa de actividades en torno a la exposición Estratos fracturados. Mañana sábado, a las 17.30 horas, el pintor Adolfo Álvarez Barthe pronunciará una conferencia sobre el intelectual y también pintor leonés Luis Sáenz de la Calzada.

—¿Cómo ha llegado a interesarle la persona y la obra de Sáenz de la Calzada?

—Primero por el trato humano que mantuve con él. Coincidimos en los últimos diez años de su vida. Desde el primer momento me pareció un hombre muy sabio que destilaba conocimiento. Es una de las personas más importantes de cuantas se han cruzado en mi vida.

—Dentro de la pintura leonesa ¿dónde se puede encuadrar la figura de Sáenz de la Calzada?

—Fue un artista que hasta ahora no ha sido historiado, si bien es verdad que en el libro de Alonso sobre los pintores leoneses él aparece en lugar de honor. Pero después de ese estudio nadie se ha fijado en su obra, si exceptuamos una pequeña publicación de la Fundación Vela Zanetti de 1997. Sí se ha realizado una gran exposición y un estupendo catálogo en el madrileño Centro Cultural de la Villa. Para historiar a Calzada quizá las categorías tengan que crecer. No solamente hay que estudiarle como protagonista de la pintura leonesa, sino como pintor español, porque él se formó en Madrid. Allí coincidió con toda la generación del 27 y con todo lo que se había preparado en los años veinte para asumir las vanguardias en España.

 

 

—Defínanos a Calzada como pintor.

—Llegó a Madrid en el año 1929. Estudió en la Residencia de Estudiantes creyendo en todos los valores de la Institución Libre de Enseñanza y es allí donde conoce a José Moreno Villa, que entonces impartía allí lecciones de Historia del Arte y que fue uno de los introductores de las vanguardias en España. Aquí, las vanguardias no habían llegado de una manera normal, el que pretendía ser vanguardista se iba a París y allí se quedaba, hasta que llegó el movimiento de Retorno al Orden y es capitalizado por Moreno Villa y otros artistas como José Caballero, Alberto Sánchez, Benjamín Palencia… y Calzada está esta en eso. Su pintura mantiene siempre una referencia a aquellos años. No es pintor que venga de la sensibilidad él viene del Retorno al Orden dentro de las vanguardias.

—Pero Sáenz de la Calzada tuvo otras muchas actividades…

—Fue un hombre de múltiples facetas. Fue biólogo, profesor universitario en Madrid, conferenciante, escritor y actor profesional varios años, después de dejar La Barraca estuvo con Luis Escobar haciendo teatro por toda España. También hay que recordarle como científico, fue Académico de Medicina en Oviedo. Hablamos de un hombre multifacético que en sus memorias dijo que el «no creía que fuera un hombre de importancia. Que solamente se consideraba un eslabón poco importante, pero quizás necesario, para la evolución».

—Y todo esto ¿cómo se reflejará en su conferencia?

—Valorando su actividad como correa de transmisión de conocimientos y pensamientos. Hoy día tenemos instrumentos para estudiar su periodo formativo, que es una época poco estudiada. Ya se han publicado muchas cosas y puede hablarse de lo que fueron los años 20 y primeros 30 en Madrid referido a la vanguardia, a las artes y a la ciencia, por la capital de España pasaron casi todas las grandes figuras internacionales del momento. En la conferencia pretendo centrar a Sáenz de la Calzada en torno a su iconografía. Intentaré explicar, a través de su obra, cuál es su mensaje, para dar a conocer sus múltiples facetas humanas.

 

Lugar: Centro del Clima. La Vid de Gordón.

 

 

Adolfo Álvarez Barthe:

"Todo lo hacía bien"

 

LA NUEVA CRÓNICA.

Fulgencio Fernández 11/11/2017

 

 

El pintor leonés abordará las diversas facetas artísticas y personales del polifacético Luis Sáenz de la Calzada en una conferencia en el Centro del Clima de La Vid de Gordón

Luis Sáenz de la Calzada es un personaje fundamental de la cultura leonesa del siglo XX, aunque tal vez demasiado olvidado, un tipo impresionante en lo humano, amigo y compañero de Lorca en La Barraca, seguidor de los postulados de la Institución Libre de Enseñanza, vanguardista «de la mano» de Moreno Villa... tantas cosas: actor, pintor, médico, profesor universitario, biólogo, escritor de variados géneros y hasta fundador y presidente del CCAN. Hoy es el protagonista de la conferencia que pronuncia en elCentro del Clima de La Vid (17:30 horas) otro artista, el pintor leonés Adolfo Álvarez Barthe, dentro del ciclo de actividades paralelas a la exposición Estratos fracturados, que podrá visitarse hasta el 28 de enero.

 

– ¿Cómo se acerca un pintor a otro pintor hasta sentir la fascinación que no oculta que tiene por Luis Sáenz de la Calzada?

 

– Porque compartimos el mismo imaginario. Un imaginario que incluye símbolos y no poca literatura. Porque conocíamos las mismas canciones populares. Y porque Maruja, su mujer, me aceptó.

 

– ¿Es el polifacético Luis Sáenz de la Calzada uno de los nombres más importantes de la cultura leonesa del último siglo?

 

– Sin duda. Saénz de la Calzada recibe las vanguardias de los años 20 y 30 en Madrid de las revistas nacionales e internacionales que leyó en la Residencia de Estudiantes madrileña y de los protagonistas de esas vanguardias: Stravinsky, Poulanc, Moreno Villa , Alberto Sánchez, José Caballero, Benjamín Palencia y tantos otros. Después viene a León y trabaja intensamente durante toda su vida.

 

– Calzada fue actor, pintor, profesor, médico, biólogo, escritor… ¿Cómo es posible? ¿Tendrá mucho que ver que en su vida tuvo el privilegio, o el acierto, de estar cerca de personalidades de la talla de García Lorca, en La Barraca; Jiménez Fraud, en la Residencia de Estudiantes; José Moreno Villa, Benjamín Palencia y tantos otros? ¿Quiso generosamente transmitir lo mucho que recibió de ellos?

 

– Calzada fue un hombre llamado a muchas vocaciones. Hace unos años las profesiones, el amor doméstico, los hijos y el estudio no eran incompatibles. Había tiempo y en el espacio una persona ingeniosa hacía muchas cosas. Además, lo que Calzada había recibido en su juventud fue un enorme tesoro que pudo colmar su madurez. Lo colmó haciendo su obra y vertiéndolo en personas jóvenes.

 

– ¿Qué aspecto de sus numerosas facetas destacaría más?

 

– Todas. Yo no le vi pescar, pero estoy seguro que hasta eso lo haría con mesura. La mesura, en lo público y en lo privado, era su sello.

– ¿Fue Sáenz de la Calzada un ejemplo de tolerancia y convivencia en una ciudad como León, donde hizo de todo sin estridencias, incluso ser socio fundador del CCAN?

 

– Calzada participó del credo de la Institución Libre de Enseñanza. Eso le facultó para la convivencia y para la tolerancia. Tenía algo que muy pocas personas tienen: despertaba un inmenso respeto en sus interlocutores. Sus vocaciones encontraron aliados, no enemigos.

 

– Imagino que, entre pintores, la faceta plástica de Calzada tendrá un espacio importante en la conferencia que hoy pronuncia en La Vid ¿Qué destacaría de él? ¿Cómo pudo el leonés ser un vanguardista en tiempos difíciles desde una ciudad lejana?

 

– No hay ciudades lejanas para la vanguardia. Calzada, además, perteneció a una de las vanguardias menos estudiadas: la del Retorno al Orden. Cada vez disponemos de más instrumentos para evaluar aquella época. Esta conferencia supone un pasito más en su valoración.

 

– ¿Cómo abordará tantas facetas en una sola conferencia?

– Mucho podría hablarse de cómo destacó Sáenz de la Calzada en tan diversos campos, es evidente. Pero fue él quien dijo de sí mismo que su vida carecía de importancia y que se consideraba como «un simple eslabón, muy poco importante –tal vez necesario- en esta apasionante cadena vital que se iniciara hace cuatro mil millones de años”. Por esta razón yo, que traté con Luis en los últimos años de su vida, ha preferido estudiar su figura en el contexto histórico y cultural en el que tan polifacética persona se formó. Importa señalar lo que se recibe, cómo se recibe y lo que, después, se destila.

 

– ¿Tiene León una deuda con Luis Sáenz de la Calzada?

 

– No. Yo no he conocido a nadie en León que no valorara su persona y su obra. Otra cosa es que haya obra inédita, sobre todo literaria. Y otra cosa también es la poca memoria que parecen tener los agentes culturales de la ciudad. Cómo puede olvidarse a un pintor que cubre, con sus telas, tantas paredes de tantos hogares de León. No es bueno cambiar memoria por oscuros intereses.

Video de la Conferencia

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