LA DIVINA COMEDIA ILUSTRADA

     No pocos versos de La Divina Comedia participan de la antigua disputa sobre la primacía de la imagen o de la palabra.  Dante sostiene que la fantasía visiva es anterior a su composición verbal o, en todo caso, contemporánea de ella. Asiste, en las terrazas del Purgatorio, a la súbita aparición de imágenes, escenas, cantos y voces que se imponen involuntariamente a sus ojos y a sus oídos. También se proyectan sobre él imágenes exclusivamente mentales. ¡Cuántos debates estériles hemos evitado desde que el poeta y crítico T. S. Eliot publicara en 1929 su célebre ensayo sobre Dante! En aquel escrito se afirmaba, con audacia y valor, que en la Edad Media algunas personas aún eran capaces de tener visiones. Y así ha venido a suceder que el “poema sacro/ al quale a posto mano e cielo e terra” no ha dejado de seducir a multitud de visionarios ilustradores y artistas plásticos. Todos los lenguajes artísticos se han acomodado a los escandidos tercetos encadenados; por no enumerar las obras realizadas por artífices que se valieron del poema para comparecer con un manifiesto estético, como Zuccari, Flaxman, Blake, Ingres, Delacroix, Reynolds, Doré, Carpeaux, Rodin y Dalí, entre otros muchos.

 

     Las ilustraciones que aquí se ofrecen para su exposición conservan y atesoran lo ya realizado por tantas generaciones de artistas. Se incluyen antiguas imágenes que conviven en contextos que, estilísticamente, atraviesan siglos. Y de la misma manera que el poeta florentino se sirve de más de una lengua para conformar sus cánticas, como también se sirve de traducciones al toscano de célebres citas latinas (siempre mejorándolas, según J. L. Borges), de la misma manera, digo, utilizo una adición de imágenes de diversa procedencia agrupadas en una nueva sintaxis. También he practicado la antigua y moderna manera jeroglífica de construir emblemas y anuncios publicitarios. Esta es la razón por la que todas las figuras ostentan el mismo valor y se aclaran unas a otras. ¿Hará falta recordar que la palabra figura denota una continuada e inacabada génesis plástica?  En este afán se han esforzado, durante décadas, algunas de las variantes de lo que se ha dado en llamar Nueva Figuración.

 

     Pero volvamos al Purgatorio. En su primera terraza, la de los soberbios, Dante se encuentra con el alma del afamado ilustrador Oderisi da Gubbio, a quien su propia expiación hace consciente de la vanidad de todo logro artístico, sabiéndose superado posteriormente  -¡ay!-  por Franco Boloñés. Ahora bien, mi querido espectador, en esta Divina Comedia he perseguido que la huella del hombre en la luna no anule y sí redima el ala dibujada, siglos antes, por Oderisi da Gubbio.

 

 ADOLFO ÁLVAREZ BARTHE

EXPOSICIONES

2023 Octubre

Bliblioteca Municipal de Palencia

 

2023 Abril-agosto. Museo de los Pueblos Leoneses

Mansilla de las Mulas, León