LIBRO

Adolfo Álvarez Barthe

Autor del libro

PRENSA escrita y digital

LUIS SÁENZ DE LA CALZADA: Un ensayo biográfico

Diciembre 13, 2018 por Think in Spanish

 

En la Residencia de Estudiantes de Madrid  el lunes 10, y en la biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley  de León el jueves 13 de diciembre,  se presentó el ensayo  sobre Luis Sáenz de la Calzada,  escrito por el también pintor leonés Adolfo Álvarez Barthe.

No podrían haber sido otros los escenarios elegidos, teniendo en cuenta la  vinculación del artista leonés con las dos instituciones, tan determinantes ambas, en su formación.

El ensayo de Barthe aborda con  habilidad todas las aristas de la vida y  la obra de Calzada  pero, sobre todo,  contextualiza su  figura. De este modo, la lectura de este libro sumerge al lector en un recorrido intelectual que va desde el nacimiento de la Institución Libre de Enseñanza y  su influyente Krausismo pedagógico hasta la muerte de Sáenz de la  Calzada en 1994,  pasando, desde luego, por  los años  fundamentales de la Residencia de Estudiantes donde  formó parte de la que fuera  la generación de creadores e intelectuales más brillante y fecunda  del siglo XX español; el periodo de escenógrafo y actor en La Barraca de Lorca, la posguerra en el Teatro Nacional y los largos años del franquismo,  a propósito de los cuales,  se ha hablado del “exilio interior” de Calzada,  no sin cierto reduccionismo,  que Barthe  nos aclara.

Álvarez Barthe construye su ensayo biográfico sobre Calzada en torno a tres ejes; a saber:  la cronología vital,  el contexto histórico artístico y las primeras vanguardias a las que se adscribe su obra y la simbología del lenguaje pictórico de Calzada.

A partir del primero, conocemos que Calzada fue pintor, actor,  médico estomatólogo, biólogo, profesor de universidad y poeta, es decir, artista y científico, y tan poliédrica y humanista  personalidad no dejó de ser productiva nunca. Ni siquiera renunció a su  compromiso social, que por razones obvias no pudo ser político, durante los años de la dictadura de Franco.

De acuerdo con el segundo , sabemos que, en la  Residencia de Estudiantes,  Calzada  estudió, conoció  y tomó contacto con artes y ciencias, con  tradición y   vanguardia. Y de las primeras vanguardias,   aunque se reconocen  en su pintura casi todas o su particular realización de todas-escuela de Vallecas, cubismo, surrealismo… -es la Pintura Metafísica  a la que mejor se alinea su lenguaje de pintor que fue, además, científico.

Finalmente, a través del  tercero de los ejes que articulan este ensayo,   nos adentramos en los símbolos recurrentes en la pintura de Sáenz de la Calzada: arlequines, ángeles, rostros de mujer, animales, durmientes… Barthe  nos guía para reconocerlos e interpretarlos  en la pintura del artista, y  de nuevo, desde la tradición de la que forman parte.

Podríamos decir que, formalmente, esos tres ejes vertebran una geometría sin fisuras en la que  narración, argumentación, erudición y exhaustividad de fuentes y citas dan sus frutos en un ensayo de extraordianario rigor intelectual.  Dicho ensayo biográfico conforma el relato esencial sobre Luis Sáenz de la Calzada,  y por ende,  es imprescindible también cuando de los que se trata es de acercarse a las vanguardias artísticas de la primera mitad del Siglo XX español.  Y en aquellas partes en las que el discurso fluye en clave de metáfora,  es, además, excepcional y brillante.  Quizá sea porque lo que  sustenta este libro es  un “diálogo” profundo entre  pintores que han sido llamados  ambos a ser “correas de transmisión”,  es decir, cuando  “importa  lo que se recibe,  cómo se recibe y, después, lo que se destila”.

 

Álvarez Barthe, A. (2018). Luis Sáenz de la Calzada: un ensayo biográfico. León, Eolas Ediciones.

El silencio de Luis Sáenz de la Calzada

 

Fue profeta de lo moderno. Digno representante de la ‘Generación de Plata’, como ‘hijo’ de la Institución Libre de Enseñanza y de la Residencia de Estudiantes, amigo y colaborador de Lorca, el polifacético médico, poeta, pintor y actor Luis Sáenz de la Calzada sigue siendo un gran olvidado. El artista Adolfo Álvazez Barthe le saca del injusto olvido en un libro…

10/12/2018

 

VERÓNICA VIÑAS | DIARIO DE LEÓN

 

La Residencia de Estudiantes era entonces una ‘cátedra’. El ‘faro’ de una España brillante como no lo había sido en décadas, quizá siglos. Un tiempo en el que León estuvo en la vanguardia. Luis Sáenz de la Calzada fue uno de sus alumnos brillantes. Olvidado en su tierra, en un León siempre tan cainita, el Centro Leonés de Arte (CLA), bajo el título El humanismo renaciente, le dedica ahora una retrospectiva, de la mano del también artista leonés Adolfo Álvarez Barthe, que esta tarde presenta en la Residencia de Estudiantes, a las 19.00 horas, el libro que dedica al compañero de Lorca en aquella experiencia excepcional que fue el teatro de La Barraca.

Luis Sáenz de la Calzada. Un ensayo biográfico no es una hagiografía sobre el polifacético médico, pintor, actor y poeta, sino un homenaje a la llamada ‘Generación de Plata’, con Dalí, Buñuel o Lorca como máximos representantes, truncada con el golpe de Estado de 1936 y exterminada con el franquismo atroz, intolerante y yermo. Barthe presenta también el libro en León el jueves, a las 20.00 horas, en la Fundación Sierra-Pambley.

«El personaje es complejo y estuvo muy callado», dice Álvarez Barthe sobre Sáenz de la Calzada, tras superar incontables trabas para ahondar en la personalidad de un intelectual que fue silenciado por la fuerza de la dictadura.

El libro, como muchas buenas historias, fue fruto de la casualidad. El director artístico del Instituto Leonés de Cultura (ILC), Luis García, hombre discreto y gran promotor cultural de la ciudad, le pidió a Álvarez Barthe que diera una conferencia con motivo de la donación del ‘legado’ de Sáenz de la Calzada por parte de sus hijas. Tras la conferencia, tanto Luis García como el editor Héctor Escobar (Eolas), le animaron a darle forma de libro. «Ha sido un trabajo muy gratificante, porque me ha permitido no sólo adentrarme en el personaje, sino ver muchas facetas de León», confiesa el autor.

Sáenz de la Calzada tuvo una vida, sin duda, de novela. Nacido en 1912 en el seno de una familia progresista, se formó imbuido por las ideas de la Institución Libre de Enseñanza y, como la mayoría de sus hermanos, tuvo la suerte de conocer uno de los mejores centros de creación e intercambio científico y artístico de Europa, la Residencia de Estudiantes, un lugar con una intensa actividad cultural y científica que acogió conferencias de las personalidades más brillantes de la época, como Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Stravinsky, Keynes, Calder, Gropius o Le Corbusier,

Por la ‘colina de los chopos’, como bautizó Juan Ramón Jiménez a la Residencia de Estudiantes, pasaron más de 40 leoneses. Fue una extensión lógica de la Institución Libre de Enseñanza, que tuvo en León su principal ‘centro de operaciones’. De hecho, sus fundadores, Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Manuel Bartolomé Cossío, se reunían periódicamente en León.

A Sáenz de la Calzada Federico García Lorca le cambió la vida. Barthe dibuja el paisaje y el contexto que vivirá el alumno leonés en la Residencia de Estudiantes. «Federico tenía doce años más que yo. Cuando lo conocí, él ya había terminado sus estudios e iniciaba yo mi vida de estudiante de Medicina», contaba Sáenz de la Calzada, el único leonés que estuvo con el autor de Bodas de sangre en la emblemática compañía teatral La Barraca durante cuatro años, entre 1932 y el estallido de la Guerra Civil. Para Barthe, estos años son cruciales en la estética de Sáenz de la Calzada. «Sus cuadros», asegura, «parecen bocetos para teatro». El artista leonés llegó a pintar también algún decorado para Buñuel, que al final sufriría un largo exilio en México junto a su arquitecto Arturo Sáenz de la Calzada, hermano de Luis.

Chocolate con Lorca en León

 

«El teatro», según Álvarez Barthe, insufla en el médico leonés «una pasión infinita por todas las artes. «En 1933 estuvimos actuando en León. Representamos Fuenteovejuna y La tierra de Alvar González. Dormimos en el Hotel París y, a la mañana siguiente, al bajar a desayunar, Federico (García Lorca) pidió con toda seriedad a la señorita que nos sirviera ‘un chocolate chorpatélico, con un poco de ronronquelia’. No es difícil de imaginar la cara de la pobre camarera», contaba Sáenz de la Calzada.

La mayor parte de los intelectuales de su época que no perecen en la guerra tendrán que buscar refugio en otros países. A Luis Sáenz de la Calzada le salva Luis Escobar, marqués de las marismas del Guadalquivir y conocido por sus papeles en La escopeta nacional y Patrimonio Nacional, de Luis García Berlanga. «No se puede olvidar que yo perdí la guerra. Y me tocó perderla aquí, en León», contaba. «Luis Escobar me salvó la vida en aquellos momentos tan terribles. Dionisio Ridruejo le había encargado la fundación de la Compañía de Teatro Nacional y que había pedido que recorriera las ciudades y los pueblos representando autos sacramentales. Luis Escobar, entonces, necesitado de actores, me llevó con él a la compañía. Pasado el tiempo alguien de León me aseguró que mi vida se había salvado al haber marchado con Luis Escobar. Por ello, debo considerarle mi salvador».

Sáenz de la Calzada, que llegó a licenciarse en Biología y aprendió alemán para poder leer a los filósofos germanos, llevó a cabo con ironía un singular estudio de la mandíbula de San Juan Bautista que se preserva en San Isidoro. Álvarez Barthe considera fundamental «poner en valor a un imprescindible de León». Le sorprende que, tras numerosas entrevistas, «nadie me ha hablado mal de él». Sáenz de la Calzada fue fundador del CCAN en los setenta, un club que, además de amante de la naturaleza, era lugar de intercambio de libros prohibidos y donde se fraguaron los cuadros del aún no legalizado Partido Comunista.

Sáenz de la Calzada, que no ha tenido un reconocimiento a la altura de su talento, confesaba al filo de los 76 años: «Ya no me llaman como antes, pero tengo dos conferencias este verano. Por ahora, no me han marginado. Quien no tenga una vida interior, quien no tenga bastante con la soledad para sobrevivir, se encontrará arrinconado».

Referente cultural de la segunda mitad del siglo XX en León, la obra de Sáenz de la Calzada ha sido poco exhibida. Toda su obra, desde la más metafísica a la surrealista, representa el propio exilio interior del artista.

Joaquín Revuelta | 13/12/18 LNC de león

 

Adolfo Álvarez Barthe:

"No hay cuadro suyo que no tenga tintes literarios"

 

El comisario de la exposición sobre Luis Sáenz de la Calzada que acoge el CLA presenta este jueves un ensayo sobre su figura en la Fundación Sierra Pambley

La poliédrica figura del leonés Luis Sáenz de la Calzada es analizada por Adolfo Álvarez Barthe en el libro ‘Luis Sáenz de la Calzada. Un ensayo biográfico’ (Eolas ediciones), que el pasado lunes era presentado en la Residencia de Estudiantes en Madrid y este jueves, a partir de las 20:00 horas, tendrá su puesta de largo en la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley de la capital leonesa, en un acto en el que el autor estará acompañado por la historiadora del arte Koré Escobar y por el editor de Eolas, Héctor Escobar. La edición de este libro sirve de complemento a la exposición retrospectiva ‘Calzada. El Humanismo Renaciente’, comisariada por el propio Álvarez Barthe y por Luis García, director del Departamento de Arte y Exposiciones del ILC, que desde el pasado 23 de noviembre y hasta el 20 de enero de 2019 puede visitarse en el Centro Leonés de Arte.

Álvarez Barthe comenta que cuando recibió el encargo de comisariar la exposición lo primero que pensó es que una figura tan poliédrica como Luis Sáenz de la Calzada era muy difícil de representar en una exposición. «Lo bueno es que él sí tiene varios ejes conductores en toda su vida. El primero es que este hombre viene de lo que entonces fue un León muy influido por la Institución Libre de Enseñanza. Él nace en el seno de una familia contagiada de entusiasmo institucionista. Su padre envía a sus siete hijos a la Residencia de Estudiantes en Madrid y allí reciben todo el gran legado del institucionismo. Entonces aquello estaba dirigido por Alberto Jiménez Fraud y allí conoce a Bartolomé Cossío, gente muy vinculada a León además, porque la Institución Libre de Enseñanza –por eso esta exposición también es necesaria– tuvo una enorme presencia en la provincia, hasta el punto de que el mayor número de alumnos que recibe la Residencia de Estudiantes en Madrid pertenece a la provincia de León», sostiene Álvarez Barthe, que recuerda que la Fundación Sierra Pambley es de inspiración institucionista y que Sáenz de la Calzada es en realidad «una correa transmisora al recibir y posteriormente destilar todos esos valores del institucionismo».

 

 Portada del ensayo sobre Sáenz de la Calzada. | EOLAS EDICIONES

El comisario junto a Luis García de la exposición ‘Calzada. El Humanismo Renaciente’ y autor de la publicación que este jueves se presenta en la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley está convencido de que no solo se le debe a Luis Sáenz de la Calzada esta amplia retrospectiva de su obra sino que «todos debemos sentirnos herederos y deudores del probablemente mejor León que ha existido, y no estoy hablando de un León poseedor del Grial, de un León fantasioso y fabulesco, sino de un León histórico y real, truncado por la Guerra Civil, pero luego sostenido muy dignamente por las personas que intervinieron en aquel proyecto. Si queremos ser herederos de algo bueno es sobre todo de esto, por eso creo que desde los medios de comunicación debéis dar la relevancia que merece no tanto la exposición como el personaje, porque es nuestro único vínculo con probablemente la única época en León donde se vivió una reforma pedagógica revolucionaria», asegura.

 

El autor del ensayo reconoce que todos los hermanos de Luis Sáenz de la Calzada se vieron igualmente imbuidos por el espíritu institucionista. «Arturo Sáenz de la Calzada, al que León también le debe una gran exposición, entre otras cosas porque fue Premio Nacional de Arquitectura en 1935, se vio obligado a exiliarse en México y allí fue el artífice de los decorados de las películas que Luis Buñuel realizó en ese país. Ya digo, es una familia de sello institucionista, en la que unos se vieron abocados al exilio y en el caso de Luis, después de estar en La Barraca, pudo enmascararse en el Teatro Nacional, al que le llama Luis Escobar, y desarrollar su labor como actor profesional hasta 1948».

 

Preguntado por qué campo de los muchos que cultivó Sáenz de la Calzada en vida merece ser recordado, Álvarez Barthe remite a una afirmación del polifacético personaje que reconoce que nunca renunciaría a ser pintor. «Él aprende pintura con José Moreno Villa en la Residencia de Estudiantes. Moreno Villa era pintor, bibliotecario, archivero y hombre muy obsesionado con los emblemas. Esa faceta emblemática la recoge de Moreno Villa Luis Sáenz de la Calzada, por lo que no hay cuadro suyo que no tenga tintes literarios», reconoce el comisario de la muestra, que del mismo modo asegura que en la literatura de Sáenz de la Calzada «hay tintes pictóricos y también científicos».

 

Sobre el ensayo publicado por Eolas Ediciones que fue presentado el pasado lunes en la Residencia de Estudiantes, su autor se mostró muy satisfecho de que le acompañara en el acto en Madrid Ana María Arias de Cossío, catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta de la Fundación Jiménez Cossío. La elección de la Fundación Sierra Pambley para la presentación de este jueves en León está más que justificada, «no solo por su estrecho vínculo con la Institución Libre de Enseñanza sino también por el hecho de que Sáenz de la Calzada fue vocal cuando la Fundación recuperó la facultad para nombrar su patronato, no el secuestrado en el año 1936», comenta Álvarez Barthe, que también quiere destacar el hecho de que Luis Sáenz de la Calzada fue el primer presidente que tuvo el CCAN, «que entonces servía sobre todo para intercambiarse libros prohibidos y organizar los cuadros del Partido Comunista, porque él también tiene detrás una importante labor política».

Barthe desvela en un ensayo biográfico la poliédrica personalidad de

Sáenz de la Calzada

tamtampress 13 de diciembre de 2018

Por CAMINO SAYAGO

 

El pintor Adolfo Álvarez Barthe rescata del olvido a uno de los grandes humanistas que ha dado la ciudad de León, Luis Saénz de la Calzada, en un libro publicado por Eolas que se sumerge en su poliédrica biografía. La editorial eligió para su presentación la mítica Residencia de Estudiantes (Madrid), de la que el intelectual leonés fue alumno. Ahora la cita se traslada a la Biblioteca Azcárate de la Fundación Sierra Pambley (León), de la que fue patrono en la restauración democrática. Será este jueves 13 de diciembre, a las 20:00 horas.

‘Luis Saénz de la Calzada, un ensayo biográfico’. Es el título de este trabajo de investigación del pintor Adolfo Álvarez Barthe con el que busca resaltar la poliédrica personalidad del artista leonés, justo a un cuarto de siglo de su muerte y a través de 24 aproximaciones a su obra y persona, que desvelan muchas de sus desconocidas facetas. Para Barthe, este es el punto de partida de su inmersión en este personaje imprescindible en la historia de León y que le ha llevado a plantearse su relación con la vanguardia, tanto nacional como internacional, la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes. “Entrevistando a quienes lo conocieron y trataron, uno advierte que formó parte de muchos de los herméticos círculos culturales de la ciudad de León que suelen negarse los unos a los otros. En ese sentido, Calzada representaría el papel mediador entre tantas incomunicables facetas del diamante cultural que es nuestra provincia”.

Calzada frecuentó la madrileña Residencia de Estudiantes; formó parte, dirigido por Federico García Lorca, del elenco de actores de La Barraca; se sumó a las vanguardias que, durante los años veinte y treinta, se ensayaron en Madrid; sobrevivió, enmascarado en el Teatro Nacional, a la Guerra Civil y a una dura posguerra; y durante el franquismo se convirtió en un poeta secreto. “Su papel al final del franquismo fue determinante. Nombrado primer presidente del CCAN a principios de los setenta, defendió los intereses ecológicos de la provincia leonesa a la vez que organizó un eficaz circuito de préstamo de libros entonces prohibidos y promovió el ordenamiento de los cuadros directivos de los partidos de izquierdas”, detalla Barthe.

Además Luis Saénz de la Calzada practicó la odontología y el magisterio universitario en León, ciudad en la que ejerció sus muchas vocaciones mientras preparaba el camino de la transición democrática.

“El estudio de su figura pone en evidencia las fórmulas narcotizantes de otros estudios, como el del Santo Grial, que no tienen nada de históricos, mientras que la gestión de la Institución Libre de Enseñanza (demonizada durante la guerra civil y el franquismo nacional católico) revolucionó pedagógicamente nuestra provincia. Cada cual elija el León del que quiere o se siente deudor”.

El libro, publicado por la editorial Eolas con la colaboración de la Diputación de León, se presentó en Madrid el pasado 10 de diciembre, en la mítica Residencia de Estudiantes lugar en el que Calzada nació para el conocimiento y para las artes. En esa ocasión Barthe estuvo acompañado por Ana María Arias de Cossío, Catedrática emérita de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. En León, contará con Koré Escobar, responsable del Departamento de Registro del MUSAC.

Algunas claves de su obra

 

En la obra de Saénz de la Calzada, como en su personalidad, afloran las experiencias vitales que marcaron toda su trayectoria. Y una de ellas fue su paso por el Teatro Nacional (como actor y escenógrafo profesional) durante la inmediata posguerra, vital para entender algunas de las claves de su pintura. “En esta etapa colaboró con los grandes figurinistas de la época (todos escondidos y enmascarados en la compañía teatral dirigida por Luis Escobar): José Caballero, Víctor Cortezo y Juan Antonio Morales”.

Su interés y curiosidad por los descubrimientos científicos también fueron fundamentales para enriquecer su discurso. “ No descuidó jamás el estudio de las novedades de la ciencia, sobre todo lo que concierne a la Biología y a la Física, con lo cual su lenguaje artístico, si bien anclado en las vanguardias de los años veinte y treinta, evolucionó para poder ilustrar las teorías de la relatividad de Einstein y la de incertidumbre de Heisenberg”.

Webs de las fuentes